Es extraña la sensación, nunca la había sentido tanto, nunca la había identificado como ahora la identifico...
Es una de esas veces que te alegras mucho por alguien...
Parece como si incluso esa felicidad te hiciese feliz... Bueno, en realidad no lo parece.
Sino que lo es.
Hace muchísimo tiempo que no me enamoro, es más, pensaba que no me enamoraría nunca, pensaba que tendría dificultades para encontrar a esa persona, a esa persona que me capte y no me deje escapar, esa persona que hace que los planes tengan algún sentido...
Otra vez mi cabeza es un revuelo, pero esta vez es un revuelo de cosas buenas.
Esta vez la persona que me ha captado me ha dado una alegría, me ha dado una lección muy importante, y es que nunca, nunca, nunca hay que rendirse.
Pueden venir otras personas a intentar explicártelo, pero solo lo entiendes cuando alguien te llega a transmitir de verdad.
Y él...
¡Que voy a decir de este luchador nato!
Un simple felicidades no representaría la alegría que me diste, quizás, mi regalo más preciado va ser regalarte un hueco en mi cabeza y regalarte parte de mi tiempo.
El tiempo es algo que nunca vuelve, tu tiempo es la cosa más preciada que puedes tener, dedicar tiempo a alguien es regalarle algo que nunca va a volver hacia ti.
Una postal puede volver...
Una rosa puede volver...
Un beso, también puede volver...
Es por ello que quiero que aceptes este regalo, quiero que aceptes mi tiempo, y ojalá pueda darte todo el que pueda.
Mi tiempo sólo se lo doy a aquellos que se lo merecen, sólo se lo doy a aquellas personas por las que la lucha cobra un sentido...
Eres un campeón, un gran campeón.
Estos campeones de batalla, los vencedores...
Tengo claro que te quiero, y quiero que lo tengas muy presente, que yo soy un hombre de fortísimas convicciones y ganas de luchar por lo que vale...
Te quiero.
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