martes, 8 de septiembre de 2015

Cacaolat

Hay muy pocos motivos que me quitan el sueño, pocos pero contundentes. Uno de ellos es el amor, tanto para bien como para mal el amor a veces me impide dormir, podría ser la emoción de ver a esa persona que quieres la que te quite el sueño... O también te podría quitar el sueño cuando esa persona se va sin decir nada. Aún así, dicen que no hay mal que por bien no venga, (no sé si lo habré citado bien). Digo esto porque estos procesos de desconexión que mi novio ha tenido me han llevado a creer más en que le quiero, en que no es una ilusión ni es una confusión, sé que lo que siento es real.

A partir de ahora solo hablaré de esto en mi diario, porque puede llegar a resultar cansino decir una y otra vez lo mismo, pero cuando llegan estas rachas me gusta recordar lo bueno, aún así no me hace falta recordar nada para seguir queriéndote.

Me cabrea muchísimo que la gente opine sin saber, que digan cosas que sólo tienen lógica en sus vidas. Nadie ha sentido lo que yo he sentido, absolutamente nadie...

No sabría como explicarlo.

Es una relación a distancia, pero la distancia une más de lo que separa, estos 2000 kilómetros que hay entre nosotros los voy disolver.

Lo único cierto que me ha comentado un amigo es que actualmente la gente busca facilidad y rapidez en todo, es así que en el amor también se busca una facilidad y una rapidez. Es un error, un gravísimo error... Las cosas no son así. Yo soy de los que piensan que cuando algo te falta, lo puedes apreciar muchísimo más.

¡Imagínense!, que una pareja supere la dificultad de una relación a distancia, y que encima se les interpone en medio un océano y un mar, 2000 kilómetros de geografía que lo único que hacen es interponerse en medio de ellos, pero cuando consiguen superar toda esa distancia... Imagínense...

Es una mezcla de muchas cosas ahora mismo. 

Siempre pienso en las esposas cuyos maridos se fueron a la guerra y nunca jamás volvieron, aquellas que querían a su amor realmente esperaron eternamente a que apareciese, y es que aunque parezca una cursilada, es así, esas mujeres eran viudas, pero prefirieron seguir queriendo a la persona que les hizo realmente feliz. Éste es mi gran ejemplo.

Sólo hacen falta mucha ilusión y muchas ganas, para todo, 

No me siento ni triste, ni angustiado... Sólo preocupado.

Se acerca octubre, y se avecina un cacaolat en donde tu sabes.

Quiero que sepas que estoy aquí, ¿Vale?, para cualquier cosa, y ten por seguro que cuando vuelvas de esta desconexión habrá alguien que te estará esperando con los brazos abiertos.


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