lunes, 28 de septiembre de 2015

El lunes

Supongo que será que es por culpa del lunes, sí, definitivamente lo es, aparte de eso, los domingos por la tarde también me suelo sentir de la misma manera, es una mezcla de muchas cosas, supongo que todo se remonta a la sensación de agobio que tenía cada vez que llegaba un domingo por la tarde y no tenía los deberes hechos, los sábados son mi día perfecto, el día en el que puedo ser sueño de mí mismo, los viernes por la tarde son fantásticos, me uno al grito popular de... ¡Por fin es viernes!. Los martes no son tan duros, la semana comenzó y por lo menos no es lunes, el miércoles es un día neutro, la costumbre, pero ese día siempre pienso que ya falta un día para que pueda decir... ¡Mañana es viernes!, y llega el jueves y puedo decir que mañana es el último día de clase.

Pero todos los días de echo de menos. Y sonrío. Sonreír...

¿Por qué sonrío?

Porque falta un día menos para que puedas hacer que la tarde de los domingos sea mejor, puedes darme mimos en la ñoñería del lunes, y puedes quedarte conmigo en la mañana del sábado...

¿Te parece?

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