domingo, 20 de septiembre de 2015

Max Richter

Parece ser que al fin todo va bien, que las incertidumbres que se planteaban se han resuelto, y de lo que depende mi futuro es de trabajar duro por el, de seguir hacia adelante. Creo que es una salida definitiva del túnel, no es un espejismo, como otras tantas veces, espero que esta vez sea real.

Hoy pasé cerca de ellos, pasé cerca de donde estaban esas dos personas que tanto me dieron y que les quedó tanto por recibir de mi parte, fue inevitable derramar algunas lágrimas, tenía la necesidad de decirles todo lo que me estaba ocurriendo, tenía ganas de decirles que mi vida se estaba convirtiendo en una aventura y que las cosas cambiaban, por fin la locomotora comenzaba a andar.

Lentas, las ruedas de la locomotora se van moviendo, lentas pero seguras, poco a poco ese ritmo persistente y regular que se va apresurando indica que la máquina está funcionando y que no se va a parar fácilmente, todavía está arrancando, pero por fin lo hace, no es la espera en la estación, no es la espera sin respuesta, la respuesta de cuando todo va a comenzar, cuando voy a volver a caminar tan seguro como antes.

Pero ya estamos saliendo de la estación, ya dejaré atrás una vida que dio todo lo que tenía que dar.

Ahora es la hora de viajar a nuevos lugares, experimentar otras cosas, es hora de pensar en mi y de pensar en los que quiero, pensar única y exclusivamente en un ente que solo existe en mi imaginación ya es cosa del pasado.

Me siento feliz y optimista, puedo hablar de planes de futuro de otra manera distinta, no como antes, y tengo a Cataluña más cerca de lo que la tenía antes, ahora es sólo cuestión de un incansable y sacrificado año de trabajo y de planificación.

Siempre he dicho que nada es imposible, que quien quiere puede, que si se trabaja duro, todo es posible... El otro día leí un cuento acerca de la realización de los deseos, concluía así: Si tu deseo no lo has cumplido es porque aún no lo has pagado.

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