domingo, 30 de agosto de 2015

Decepción, tristeza, impotencia

Quiero enmendar mis errores.

Quiero hacer las cosas bien desde el principio.

Porque valgo la pena.

Cuando te pierden el respeto, cuando tu espacio vital es violado... Cuando eso ocurre, han echado tu dignidad por los suelos.

Ayer me perdieron el poco respeto que me tenían.

Todo lo que queda por hacer es ahogar las lágrimas en mi almohada...

Dejar que el tiempo pase.

Dejar que el segundero marque el tempo hasta que nos resolvamos todos en nuestra cadencia final.

Quiero un abrazo tuyo, que pueda apoyar mi cabeza en tu hombro y poder sentir que no estoy solo...

No sé si lo merezco... 

lunes, 24 de agosto de 2015

La niebla se disipa

¿Nunca os ha pasado que a medida que bajáis de la montaña y os vais deshaciendo de la niebla en una noche oscura hay algo en vuestro interior que logra descansar?

Ahora estoy así. Saliendo de la niebla.

En la salida de la niebla lo pillé huyendo por las calles, necesitaba ayuda... Pero él no sabía a quien pedírsela. Eso es lo que me dijo.

El caso es que yo también necesitaba ayuda. ¡Qué mejor que ofrecerle mi mano!

Ayudarnos mutuamente, ¿No?.

Eso sí, toda ayuda tiene un precio. 

Que sean dos cacaolats, uno con nata y otro sin nata. 

Venga va, hoy invito yo.

domingo, 23 de agosto de 2015

Quiero llorar

A veces siento que las cosas que me pasan intentan alejarme de la felicidad, que lo que yo debo de hacer es dejar de perseguirla, o dejar de pensar en que algún día me encontrará y se vendrá conmigo para no irse jamás. A veces siento que no estoy hecho para ello, siento que estoy hecho para otras cosas que no son de la vida, a veces me siento una simple máquina. Suelo pensar que no tengo derecho a la felicidad de la que gozan otras personas.

Últimamente la vida me ha enseñado que pienses mal para que aciertes.

Piensa mal y acertarás.

Prepárate para lo peor, es mejor no darse contra la pared.

No se bien que es lo que pasará, es una especie de camino entre la niebla que debo seguir hasta que se disipe, y analizar el sitio en el que la misma niebla me ha obligado a estar para poder seguir mi camino. Mi cabeza es ahora un revuelo.

Detesto estar en el sitio en el que estoy a veces, y a veces el sitio en el que estoy no me desagrada tanto como otras veces. Sé que es lo que debería hacer pero no lo quiero hacer, todavía no... Y ese ha sido mi problema, cuando decir basta.

Aquí sigo, queriendo llorar, soportando, soportando más todavía.

Y es lo que me pasa siempre, mi eterno problema, que lo único que parece ser que se me da bien es el "aguantar lo que me echen".

Apreciémonos, porque nadie va a venir a hacerlo.

Ahora, solo quiero llorar.

domingo, 16 de agosto de 2015

Loco

Otro día más en aquella fiesta. Otro día más rodeado de personas que lo único que hacían era darme cuenta de que debía escapar cuanto antes, aquel no era el lugar para una persona como yo, básicamente porque indirectamente esas personas hacían de mi un extraño en aquél lugar. El pueblo, ese lugar en el que encontraba de pequeño la inspiración para las fantasías de un niño ilusionado, ahora se convertía en un mausoleo de ilusiones muertas, de recuerdos que vuelven en forma de fantasmas de la infancia, aquí parece que el tiempo se ha parado. Tú también te has parado. Volver. Salir de aquí. Escapar y salir corriendo como un caballo desbocado y levantar las alas para comenzar mi vuelo, imparable. Todavía es demasiado pronto, aunque poco a poco hay pequeños momentos que indican que pronto se acabará esta tortura, que pronto seré libre.

20 años de rodaje por este mundo y todavía hay quien me trata como un niño inexperto y consentido. No me considero ninguna mente privilegiada, al contrario, me considero un grano de arena entre millones de piedras de tamaño faraónico, pero algunas veces pienso que en este pueblo ando rodeado de catetos. Sí, de catetos. Mentes cerradas y ancladas en un pasado que perdura en sus cabezas huecas. Mentes que en su inmensa individualidad estigmatizan a todo aquél que no entre en su cuadrada concepción de la realidad. A veces me pregunto cuando pasará todo esto, cuando seré dueño de mi futuro y tendré que dejar de aparentar lo que no soy; cuando al fin podré actuar libremente y tener que dejar de actuar en la sombra, actuar como un prófugo, como si lo que hiciese estuviese penado por la ley. La ley.

¿La ley? 

Podría concluir diciendo que no nos regimos por la ley que todos conocemos, sino que nos regimos por la ley que nos han impuesto los prejuicios. Los prejuicios. 

No debería decirlo pero a veces pienso en el día en el que pueda cogerte de la mano y decirte, escapémonos juntos de esta realidad y construyamos al fin la nuestra. Y corramos y volamos y saltemos sin tener que justificar por qué hacemos el loco de esa manera. El loco... 

Soy simplemente otro loco de esos que todavía creen en la locura como algo bueno.

El pase a mi felicidad...