sábado, 17 de octubre de 2015

Continúa.

Despertó de su no-sueño.
Retomó el camino que nunca dejó.
Dispuesto.
¿A qué?
A todo. 

Luz muerta en la tarde del sábado

Molido, desgastado por el ensañamiento constante. 
Te agachas.
Un golpe.
Intentas levantarte.
Otro golpe.
Ya no hay superficie sin moretón, ya no hay lágrima sin sangre.
Otra tarde más.
Fría, oscura, solitaria.
Petrificada en un adiós que duele siempre.
Erosionado como el camino que ha sido pisado por tanques militares.
Inútil, iluso idealizador.
¿Y que soy para quien?, si por ser no soy ni para mí.
Luz muerta de una sonrisa que ya sólo llora.

viernes, 16 de octubre de 2015

Despreciado

Haces mil cosas.
Lo impensable y lo indecible.
Esperas.
Te niegas a tí mismo.
Y que recibes.
Nada.
No hay esperanza. 
No hay luz al final del túnel.
Ya no hay nada.
Solo lágrimas.
Solas.

lunes, 12 de octubre de 2015

Escritura lunar

Sus lágrimas brotaban de sus ojos como queriendo explicar lo que no se puede decir con palabras.
Te quieros en forma de líquido.
Se besaban y se abrazaban como si fuese la última vez que se fuesen a ver.
Te busco todas las noches en mis sabanas encontrando el delirio de tu existencia en mi mente.
Pero con eso me conformo de momento.
Me conformo porque sé que algún día nos encontraremos sin buscarnos, abrazándonos y besándonos para siempre como si fuese la última vez que lo hiciésemos.
Como si nos fuésemos a separar 2200 Kilómetros.

viernes, 9 de octubre de 2015

Humedece bien la caña

El viento se hacía cada vez mas fuerte, parecía que me iba a echar a volar, pero eso para mí no era ningún problema, yo siempre he estado acostumbrado a esas interminables tormentas, a las tormentas de arena, al viento que azota y erosiona la tierra sin piedad.

Aquél día las nubes se ceñían a ese pueblo-capital costero de manera amenazante, pero pasaría lo de siempre, las voces sin rostro dirían que nunca llovería allí, pero ese día miré al cielo y sentí la corazonada de que llovería, de que de repente el viento cesaría y el calor se desmoronaría como si de una superestructura en su muerte se tratase.

Mis ojos alzados en el horizonte lunar al que le pedí mil veces que me ayudase en mi nuevo futuro, todo en la buhardilla donde todo lo gané y todo lo perdí, la buhardilla que guardaba conexión con lo que no era y sería y con lo que había sido y seguiría siendo.

Y en ese momento, cayó la primera gota, abriéndose paso tras el mar flotante de arena africana que sobrevolaba nuestras cabezas. La lluvia vino del mar, de ese horizonte que escudriñaba todos los días aquél niño que veía llegar el crucero todas las mañanas cada vez que iba al colegio. Las gotas llegaron a la playa, las piedras estaban tan calientes que cuando la lluvia llegaba al que parecía que era su destino final éstas se evaporaban instantáneamente creando otra nube en medio de mis ilusiones. Fue maravilloso. Parecía que de un momento a otro vendrían seres venidos del mas allá de formas fantasmagóricas para dar constancia del pasado de aquel peñasco en el océano Atlántico.

La puse, dejando la pequeña línea negra por arriba de la parte superior, la abrazadera la puse de manera que quedase un filo de un milímetro de grosor del elemento productor, había que dejarla vibrar, lo suficiente como para que estuviese tranquila contigo y se quedase y lo suficiente como para que fuese libre y pudiese respirar por sí misma. Un binomio perfecto. La alineé con la llave 12 con el gesto con el que el cazador ve desparecer la vida en su presa. La mirilla de la escopeta. Me senté.

Los músculos relajados, la mente en blanco.

Y usando el peso necesario pero sin pasarme empecé a tocar en do menor, las manos viajaron solas hasta llevarme al lugar del que nadie me puede sacar cuando vuelvo a ser yo.

La lluvia caía incesantemente, nos abrazaba en nuestro abrazo a la vida, en nuestras gracias a lo desconocido por brindarnos aquello que tanto nos gustaba.

Había vuelto a pasar, la esperanza volvió.

jueves, 8 de octubre de 2015

Plegarias a la inmensidad del orden desconocido que nos rige.

Llegado a este punto, pienso que habrá algo que nos gobierne, algo que actúe como guionista de esta historia. Han pasado de convertirse en deseos, a convertirse en plegarias a lo desconocido, como última baza, como clavo ardiendo al que agarrarse cuando lo que hay debajo de tus pies se consume a la velocidad de la luz.

Será un dios... 
Será una fuerza cósmica...
O serán la fuerza de nuestros deseos...

A ese elemento le dedico las plegarias que en forma de lágrimas pugnan por salir cada noche. Le pido a aquello que lo lleva todo que por favor no me separe ni de mis últimas ilusiones ni me separe de el. 

Sólo... Te lo pido... 

Un poco de suerte nada más...

miércoles, 7 de octubre de 2015

La ira

Si no lo consigo será por vuestra culpa.
Era posible, muy posible... Un plan realista.
Tan sólo había que abrir la mente.
Tan sólo había que dejarse de...
Bueno, habría que dejar se ser como sois.

Eso sería pedir lo imposible.

Qué casualidad, como yo siempre soy.
Pidiendo lo imposible.

Si no lo consigo...

El puente hacia lo infinito

Quiero que venga el año que viene, que vaya todo bien, lo quiero, y ya se ha tornado como el capricho de un niño pequeño, que patalea y llora sin parar hasta que lo consigue.

Estudio e intento avanzar, pero las rocas que me ponen en el camino se hacen cada vez más pesadas de destruir.

Pero hay que insistir, luchar incansablemente, no dejar de perseverar.

Pero es que por fin vuelvo a tener ilusión en algo, algo en base a lo que poder trabajar, algo con lo que soñar por las noches, algo a lo que abrazarme cuando todo se vuelve negro.

Me acuerdo de la película "En busca de la felicidad".

Es mi meta, lograrlo, alcanzarlo, superarlo y sobrepasarlo, por fin conseguir algo, no basarme en proyectos vacíos que acaban muriendo, no, este va a ser un proyecto vivo, y haré todo lo posible por conseguirlo.

Aunque a veces decaiga por su culpa, aunque me pongan miles de zancadillas, me levantaré, y me levantaré cada vez mas fuerte, mas enérgico, forzando una estremecedora sonrisa.

Ya se acabó, ya no soy un niño.

Su problema es que no me comprenden, no creen en mí.

Yo les voy a enseñar a que sí pueden hacerlo.

lunes, 5 de octubre de 2015

La lucha contra lo imposible I

Ira, rabia, dolor, lágrimas, impotencia, tristeza, frustración. Y que más. Es lo único que parece que me aportan, parece que desde hace unos años nos vemos arrastrados a esa vorágine destructiva.

Y es que aunque me tachen de egoísta ninguno de nosotros somos buenos para ninguno de nosotros. Yo ya se que no puedo hacer nada más para intentar que vean más allá de sus ojos cerrados, ver más allá de su pensamiento obsoleto y atrasado. Sí. Están atrasados, su mentalidad es cerrada, es escéptica ante cualquier cambio. Su zona de confort está delimitada y vallada por sus convicciones. Salir de ella, ser valiente e intentar lo imposible es para ellos cualquier cosa menos buena.

Atreverse a lo imposible, atreverse al cambio, atreverse y hacerlo. Han vivido en su conformidad, y aunque les plantee soluciones para poder llegar a un acuerdo ellos no quieren entenderme. 

Es que sinceramente ha sido así toda mi vida, ellos nunca me han entendido, tienen sus ideas escritas a fuego en sus mentes y nunca cambiarán de ideas. 

Y quiero huir, no puedo más con ellos, a veces siento la necesidad de gritar y estallar en pedazos en medio de una gran explosión fruto de la ira, a veces tengo ganas de consumirme en mis lágrimas y diluirme entre las ilusiones que día a día asesinan con los ojos escépticos de la incomprensión.

Y es que es todos los días lo mismo. Yo soy don defectos. 

Me aseguró que nunca sería feliz allí a donde fuese, es más, me dijo que nunca seré feliz.

Por eso voy a intentar lo inimaginable, y lograré plantarme en Barcelona y estudiar donde siempre he querido, no quiero seguir posponiendo mis ilusiones. No quiero seguir diciéndole no a mis sueños, no si el argumento para renegar a ellos está fundamentado en el conformismo.

No puedo seguir más renegando a lo que quiero, a lo que siempre he querido. 

¡No es imposible!

Pero ellos me ven con sus ojos, 

Según ellos soy un loco que lo único que hace es dar saltos de un lugar a otro, sin saber muy bien que camino tomar, lo que ellos no saben es que el camino que tengo que tomar está en la dirección opuesta al que ello me marcan.

Creen que no soy capaz, no creen en mí. 

Asienten para callarme, como se les hace a los locos, pues igual...

Ellos creen que la vida es estudiar para ganar dinero y subsistir.

Yo creo que hay que comenzar a vivir desde ya mismo. 

Ya estoy harto, quieren que sea igual que ellos, quieren que entre en sus parámetros, y yo ya me salí de ellos hace muchísimo tiempo. Cortándome las alas no es la manera para dejarme volar. Necesito volar, salir, escapar y huir.

Parece todo catastrófico, parece una exageración de un adolescente tardío que está rebelado contra sus padres. 

Pero no es así.

Es una historia que se lleva repitiendo siempre, desde que comenzó a despertar en mí la idea de libertad. Desde que mi mente despegó hacia otros lugares que ya no podré dejar.

A veces pienso, pues sí, estoy loco, loquísimo, ¡como una cabra!, quizás sea esa mi esencia. La locura.

Soy ese revuelo de miles de cosas indeterminadas, ese revuelo de ilusiones, impulsos pasionales, locuras. Un bohemio.

Pienso mucho en el día en el que pueda emanciparme, y por fin ser yo, y no ser quien quieren que sea. Por fin poder tomar decisiones sin tener que rogarle a los dioses...

Pero creo que es momento de rogar a ese ente que lo mueve todo, rogarle que por favor, me ayude.

Lo que ellos identifican como mi defecto, yo lo identifico como mi ser, que para mí, es mi gran virtud.

Supongo que ahora la frustración es demasiado grande como para escribir algo en claro, y que se entienda mínimamente lo que siento... 

No sé, todo es confuso y a la vez claro. La contraposición de nuestra manera de ver las cosa, representada en esa confusión/claridad a la que nos arrastramos cada vez que nos encontramos.

Ayuda... 

domingo, 4 de octubre de 2015

Me voy a la Granja

Supongo que ya es domingo por la tarde, ese momento de la semana que tanto detesto, y supongo que es también porque casi no he trabajado nada, el por qué siento que hoy es un domingo mucho mas pesado que cualquiera.

Hoy no busco la soledad, hoy no busco la introversión que a veces me puede caracterizar.

Tendré que ponerme a trabajar, empezar a tomarme los estudios como si de mi trabajo se tratase... Hoy me levanté diciendo, quiero acabar la carrera ya, ahora mismo, quiero saborear los primeros índices de independencia, quiero hacer el loco con mi vida sin tener que pensar en las repercusiones que pueda tener...

Me encanta vivir al límite, y aunque ellos quieran protegerme, yo sé que soy un buscador de experiencias límite.

Me encantan.

Pero últimamente las cosas han cambiado, han sido tres años... Extraños.

Y me levanto esta mañana queriendo acabar ya, queriendo tocar la independencia.

Me he levantado queriendo muchas más cosas, un revuelo de miles de cosas...

Moverme de aquí, volar lejos, estar lejos, respirar otra cosa, huir de esta capital de provincia, anquilosada en cierto sentido. Me encuentro entumecido. Apático. Pero a la vez con ganas.

Es una época muy rara, muy extraña.

A la vez apática y a la vez no...

Yo que sé.

Supongo que ahora iría a la Granja a tomarme un cacolat con una ensaimada.

jueves, 1 de octubre de 2015

Res derelictae

Pasa la tarde, y el sol se va yendo poco a poco, dejándole el relevo a las farolas, las estrellas, y la luna. Otro día más se va, otro día que pasa y no vuelve, un día de una cuenta atrás o un día de una interminable suma. Vuelve la noche, vuelve la hora de irse a dormir, las horas en las que todo pasa sin darnos cuenta. Vuelve la noche en las que unos aman, algunos lloran y otros descansan.

Llegan mis desvelos, se van, me duermo.

Amanece, el sol vuelve a aparecer anunciando otro día más en esa cuenta atrás o en esa interminable suma, una vez más comienza el día, comienza para morir en la tarde, y va a dar su último suspiro en los brazos de la noche, donde unos aman, algunos lloran, y otros descansan.