lunes, 28 de septiembre de 2015

El lunes

Supongo que será que es por culpa del lunes, sí, definitivamente lo es, aparte de eso, los domingos por la tarde también me suelo sentir de la misma manera, es una mezcla de muchas cosas, supongo que todo se remonta a la sensación de agobio que tenía cada vez que llegaba un domingo por la tarde y no tenía los deberes hechos, los sábados son mi día perfecto, el día en el que puedo ser sueño de mí mismo, los viernes por la tarde son fantásticos, me uno al grito popular de... ¡Por fin es viernes!. Los martes no son tan duros, la semana comenzó y por lo menos no es lunes, el miércoles es un día neutro, la costumbre, pero ese día siempre pienso que ya falta un día para que pueda decir... ¡Mañana es viernes!, y llega el jueves y puedo decir que mañana es el último día de clase.

Pero todos los días de echo de menos. Y sonrío. Sonreír...

¿Por qué sonrío?

Porque falta un día menos para que puedas hacer que la tarde de los domingos sea mejor, puedes darme mimos en la ñoñería del lunes, y puedes quedarte conmigo en la mañana del sábado...

¿Te parece?

domingo, 20 de septiembre de 2015

Max Richter

Parece ser que al fin todo va bien, que las incertidumbres que se planteaban se han resuelto, y de lo que depende mi futuro es de trabajar duro por el, de seguir hacia adelante. Creo que es una salida definitiva del túnel, no es un espejismo, como otras tantas veces, espero que esta vez sea real.

Hoy pasé cerca de ellos, pasé cerca de donde estaban esas dos personas que tanto me dieron y que les quedó tanto por recibir de mi parte, fue inevitable derramar algunas lágrimas, tenía la necesidad de decirles todo lo que me estaba ocurriendo, tenía ganas de decirles que mi vida se estaba convirtiendo en una aventura y que las cosas cambiaban, por fin la locomotora comenzaba a andar.

Lentas, las ruedas de la locomotora se van moviendo, lentas pero seguras, poco a poco ese ritmo persistente y regular que se va apresurando indica que la máquina está funcionando y que no se va a parar fácilmente, todavía está arrancando, pero por fin lo hace, no es la espera en la estación, no es la espera sin respuesta, la respuesta de cuando todo va a comenzar, cuando voy a volver a caminar tan seguro como antes.

Pero ya estamos saliendo de la estación, ya dejaré atrás una vida que dio todo lo que tenía que dar.

Ahora es la hora de viajar a nuevos lugares, experimentar otras cosas, es hora de pensar en mi y de pensar en los que quiero, pensar única y exclusivamente en un ente que solo existe en mi imaginación ya es cosa del pasado.

Me siento feliz y optimista, puedo hablar de planes de futuro de otra manera distinta, no como antes, y tengo a Cataluña más cerca de lo que la tenía antes, ahora es sólo cuestión de un incansable y sacrificado año de trabajo y de planificación.

Siempre he dicho que nada es imposible, que quien quiere puede, que si se trabaja duro, todo es posible... El otro día leí un cuento acerca de la realización de los deseos, concluía así: Si tu deseo no lo has cumplido es porque aún no lo has pagado.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Ya en materia

Parece extraño, pero hoy he tenido las primeras clases en mi facultad, y me resulta difícil imaginarme dentro de ese ámbito, ya que un gran porcentaje de mi vida lo he dedicado a otra cosa totalmente distinta. Hoy ha sido una primera toma de contacto con las clases y lo único que he sentido a lo largo del día ha sido una gran ilusión, es como si la gran piedra que tenía en el camino se hubiese esfumado y por fin pudiese avanzar. Estoy contento e ilusionado, esta vez puedo palpar la mejoría y esta vez si que depende de mi poder seguir hacia adelante, esta vez está solamente en mi poder cambiar la suerte que he tenido todos estos años y poder cambiar el rumbo de mi vida.

Hoy me sentí bien en clase, porque estaba haciendo algo que de momento creo que es lo que al nuevo Álvaro le comenzó a apasionar. Cambiamos, y a veces nuestras vidas toman derroteros que hace un tiempo no creerías que nunca tomarías.

Me gustaría citar el caso de un monje, este señor era de aquellos ateos que si les decías que si se metería a monje su reacción sería soltar muchas palabras malsonantes, pero al fin y al cabo acabó en un convento perdido en Grecia.

Ninguno de nosotros sabemos donde vamos a acabar, eso es lo bonito de descubrirnos cada día, pero creo que si que podemos apostar más por un camino u otro.

Hoy me siento ilusionado.

-------

P.D: Te quiero. Tu W.

martes, 8 de septiembre de 2015

Un nuevo camino

Mañana comienzo un nuevo camino, mañana comienza otra etapa de mi vida. Nuevas expectativas. Un nuevo camino por recorrer al fin y al cabo.

Lo recibo con los brazos abiertos, esperando que la decisión que tomé hace unos meses sea la decisión final... Un camino en el que me encuentre a gusto y en el que pueda ser feliz.

Tengo muchos miedos, no sé bien lo que pasará, pero si sé lo que quiero que pase.

Sé claramente lo que quiero en todos y cada uno de los aspectos de mi vida.

Pero me los reservo.

Adelante.

Cacaolat

Hay muy pocos motivos que me quitan el sueño, pocos pero contundentes. Uno de ellos es el amor, tanto para bien como para mal el amor a veces me impide dormir, podría ser la emoción de ver a esa persona que quieres la que te quite el sueño... O también te podría quitar el sueño cuando esa persona se va sin decir nada. Aún así, dicen que no hay mal que por bien no venga, (no sé si lo habré citado bien). Digo esto porque estos procesos de desconexión que mi novio ha tenido me han llevado a creer más en que le quiero, en que no es una ilusión ni es una confusión, sé que lo que siento es real.

A partir de ahora solo hablaré de esto en mi diario, porque puede llegar a resultar cansino decir una y otra vez lo mismo, pero cuando llegan estas rachas me gusta recordar lo bueno, aún así no me hace falta recordar nada para seguir queriéndote.

Me cabrea muchísimo que la gente opine sin saber, que digan cosas que sólo tienen lógica en sus vidas. Nadie ha sentido lo que yo he sentido, absolutamente nadie...

No sabría como explicarlo.

Es una relación a distancia, pero la distancia une más de lo que separa, estos 2000 kilómetros que hay entre nosotros los voy disolver.

Lo único cierto que me ha comentado un amigo es que actualmente la gente busca facilidad y rapidez en todo, es así que en el amor también se busca una facilidad y una rapidez. Es un error, un gravísimo error... Las cosas no son así. Yo soy de los que piensan que cuando algo te falta, lo puedes apreciar muchísimo más.

¡Imagínense!, que una pareja supere la dificultad de una relación a distancia, y que encima se les interpone en medio un océano y un mar, 2000 kilómetros de geografía que lo único que hacen es interponerse en medio de ellos, pero cuando consiguen superar toda esa distancia... Imagínense...

Es una mezcla de muchas cosas ahora mismo. 

Siempre pienso en las esposas cuyos maridos se fueron a la guerra y nunca jamás volvieron, aquellas que querían a su amor realmente esperaron eternamente a que apareciese, y es que aunque parezca una cursilada, es así, esas mujeres eran viudas, pero prefirieron seguir queriendo a la persona que les hizo realmente feliz. Éste es mi gran ejemplo.

Sólo hacen falta mucha ilusión y muchas ganas, para todo, 

No me siento ni triste, ni angustiado... Sólo preocupado.

Se acerca octubre, y se avecina un cacaolat en donde tu sabes.

Quiero que sepas que estoy aquí, ¿Vale?, para cualquier cosa, y ten por seguro que cuando vuelvas de esta desconexión habrá alguien que te estará esperando con los brazos abiertos.


lunes, 7 de septiembre de 2015

En tierra de nadie

Se avecina algo desconocido, se avecina un campo que nunca antes había pisado: el derecho. 

Tengo miedo, preocupación... No sé como van a ir las cosas, me encuentro en un modo defensivo ante lo que pueda pasar. Quiero pensar que todo irá bien y que mis objetivos se cumplirán. 

Pero me siento mal.

¿Por qué? 

No lo sé... 

Necesito ayuda. 

Estoy a punto de pedir a gritos... 

¡¡¡Socorro!!! 


domingo, 6 de septiembre de 2015

Campeón

Es extraña la sensación, nunca la había sentido tanto, nunca la había identificado como ahora la identifico...

Es una de esas veces que te alegras mucho por alguien...

Parece como si incluso esa felicidad te hiciese feliz... Bueno, en realidad no lo parece.

Sino que lo es.

Hace muchísimo tiempo que no me enamoro, es más, pensaba que no me enamoraría nunca, pensaba que tendría dificultades para encontrar a esa persona, a esa persona que me capte y no me deje escapar, esa persona que hace que los planes tengan algún sentido...

Otra vez mi cabeza es un revuelo, pero esta vez es un revuelo de cosas buenas.

Esta vez la persona que me ha captado me ha dado una alegría, me ha dado una lección muy importante, y es que nunca, nunca, nunca hay que rendirse.

Pueden venir otras personas a intentar explicártelo, pero solo lo entiendes cuando alguien te llega a transmitir de verdad.

Y él...

¡Que voy a decir de este luchador nato!

Un simple felicidades no representaría la alegría que me diste, quizás, mi regalo más preciado va ser regalarte un hueco en mi cabeza y regalarte parte de mi tiempo.

El tiempo es algo que nunca vuelve, tu tiempo es la cosa más preciada que puedes tener, dedicar tiempo a alguien es regalarle algo que nunca va a volver hacia ti.

Una postal puede volver...

Una rosa puede volver...

Un beso, también puede volver...

Es por ello que quiero que aceptes este regalo, quiero que aceptes mi tiempo, y ojalá pueda darte todo el que pueda.

Mi tiempo sólo se lo doy a aquellos que se lo merecen, sólo se lo doy a aquellas personas por las que la lucha cobra un sentido...

Eres un campeón, un gran campeón.

Estos campeones de batalla, los vencedores...

Tengo claro que te quiero, y quiero que lo tengas muy presente, que yo soy un hombre de fortísimas convicciones y ganas de luchar por lo que vale...

Te quiero.


miércoles, 2 de septiembre de 2015

El dinero

Hoy, otra bronca, otro drama familiar.

Por culpa del dinero...

Aquí ya me he acostumbrado a la manera de actuar. Hecho, bronca; hecho, bronca...

Cualquier día. Por cualquier cosa. Con cualquiera.

Los tres aquí no podemos vivir, yo ya me voy, pero ojalá me fuese para no volver, cosa que yo ya les he dicho. Ya sé de quien es el problema. Mío no es. Y si es mío es por su culpa.

Otra vez con la rabia en la sangre, otra vez con esa ira... Esa ira tan familiar, esa ira tan asombrosamente fuerte.

La ira y las lágrimas, ellas son esas entrañables amigas que vienen inmediatamente en estos casos. Esas amistades que están ahí para cualquier cosa. Y es que yo ahora no tengo ganas de nada...

Ganas de tirarlo todo por la borda, de acabar de una vez, de dejar de luchar, de dejar de querer seguir caminando aunque sea por un angosto cañón en medio del desierto...

La sensación de asfixia.

Te falta el oxígeno, no puedes más, los últimos espasmos de tu cuerpo, la mirada, penetrante y desesperada, los ojos a punto de salirse de sus órbitas...

La única diferencia es que esta asfixia dura años.

No quiero seguir así... Quiero pensar que algún día podré, tan sólo poder... Poder muchas cosas...

Volver a ser feliz, al menos durante un largo período, ¡volver a poder romper a reír!...

Volver a vivir...

Mis días aquí siguen siendo iguales, sumidos en interminables broncas, porque los puntos de vista que compartimos no son el mismo, aun así enfocando el mismo problema...

A veces pienso que no vale la pena vivir, que es mejor acabar cuanto antes, pero uno ve cosas. Es como si salieses del fondo del mar, cuando te acercas a la superficie, y puedes ver claramente los haces de luz, sentir como rozan tu piel.

Eso es lo que veo, "tan sólo" estoy en un fondo, asfixiándome, un fondo del que tengo que salir y saldré, porque aunque esté muy lejos de la superficie, veo esos rallos, los siento, y cada día están un poco más cerca.

Vale la pena esperar.

¿La razón de esos rallos?

martes, 1 de septiembre de 2015

La historia de aquél "pejiguera"

Todavía recuerdo como si fuese ayer cada uno de los detalles de esa tormentosa relación acabó de dinamitar los cimientos de mi confianza y mi autoestima. La etiqueto como relación porque al fin y al cabo todos tenemos relaciones con cualquier persona con la que entablemos un mínimo contacto. Siento que los recuerdos mas superficiales se van yendo, desaparecen como desaparecen las heridas superficiales que se deben a un roce, como va cicatrizando la herida hasta convertirse en un recuerdo, y como, tras el paso del tiempo, esa cicatriz se vuelve invisible a nuestros ojos. Pero hay otras heridas que no se borran, y aunque cicatricen permanecen durante muchísimo tiempo hasta que finalmente desaparecen, tarde, pero desaparecen.

Sólo llegamos a quedar una vez, tan sólo una vez, una vez en 4 tortuosos meses, la línea temporal es fácil de trazar, el primer mes fue fantástico, el segundo empezó a decaer, los te quieros cesaron, ya no decía ni buenos días, las últimas semanas del 2 mes dejó de darme las buenas noches, a lo mejor una vez cada 3 o 4 días, el 3 mes comenzó a pasar de mí, a finales del 3 mes comenzaron algunas discusiones, y el 4 mes la relación se sumió en el despecho y la desesperación.

Hasta que corté.

Llegó a mi vida prometiendo cosas que nunca cumplió, llegó a mi vida diciendo que yo era la mejor persona que había conocido; cosas que yo nunca terminé de creerme porque ese repertorio me lo conozco perfectamente, pero aun así... 

Caí.

Fue otro más de los muchísimos abandonos que sufrí, fue así como aprendí un poco más acerca de las relaciones, aprendí también a ponerme una dura coraza que me permitiese protegerme. Ya no creía en nadie, perdí las ilusiones, dormía para que el tiempo se pasase.

Derroché segundos de mi vida que no volveré a recuperar, los derroché por alguien que no valía la pena. 

La historia de mi segundo amor puede resumirse en una gran indirecta de 3 meses que él hizo para evitar decirme: No podemos seguir con esto.

El se lleva el premio al cabrón del siglo, pero yo me llevo la palma al calzonazos del siglo.

Es por ello que en cierto sentido pido disculpas si alguna vez puedo resultar tan miedoso... Tan... No sabría como explicarlo... 

Tan sólo sentía la necesidad de sacar de mi interior esa historia. 

Qspqfsb qbsbeb

Hoy, es 1 de septiembre.

El 9 comienzan las clases, comienza un nuevo modo de vida, comienza una etapa nueva, completamente nueva. El giro de mi vida ha sido un giro de 180 grados; de concebir mi modo de vida como un artista a pasar a ser un hombre de leyes hay un paso abismal, y yo lo he cruzado. Nunca me olvidaré de esos casi 3 meses decidiendo si debía o no dejar la música; concluí en que dejaba el conservatorio pero no la música, dejaba ese modo de vida, en realidad yo tengo otras aspiraciones.

Ahora comienzo esta etapa, nuevas metas, nuevas personas, nuevas experiencias, pero todas ellas tienen para mí un plan determinado, que es común a todas, y es que sean definitivas.

Las nuevas metas... Definitivas.

Las nuevas personas... Sí, definitivas.

Las nuevas experiencias... Definitivas.

Mi vida ha sido un constante cambio de perspectivas, objetivos, metas, personas y un largo etcétera. Pero esta vez quiero darlo todo por un camino fijo, quiero luchar hasta el final de los finales por lo que quiero, no me rendiré.

Es ya una cuestión personal, quiero demostrar que todo aquello que me propongo lo puedo hacer, y no se lo quiero demostrar a nadie, quiero demostrármelo a mí, este año voy a aprender a quererme más.

Este año, va a ser un gran año...

Hoy no voy a dejar pasar ese tren, el tren de las oportunidades que sólo vienen una vez y se marchan, hoy, lo voy a coger, quien quiera, que se venga conmigo.

Qspqfsb qbsbeb...

Un pequeño acertijo.

Injusticia e incomprensión

Hoy se ha vuelto a repetir, hoy, la sensación indescriptible de cuando ya quieres mandarlo todo a la mierda se vuelve a repetir, una vez más. No me ayudan, no me comprenden. Cuando te ocurre un problema lo único que hacen es echarte en cara tus errores, tus malas decisiones, tergiversan tu trayectoria para usarla en tu contra. Pago las culpas de otros.

Tengo ilusión, tengo ganas de que todo me vaya bien, tengo ganas de estudiar en un lugar en el que esté contento, un lugar que no me traiga recuerdos viejos que sólo sirven para seguir sumiéndome en el abismo de la frustración. Y es que lo único que ellos consiguen es que cada vez me frustre más. Su comentarios huecos y carentes de intención son como grandes cañonazos que hieren irremediablemente algo de mí que sabe que nunca se va a recuperar.

Ellos, tienen una vida que es muy diferente a la mía, yo he visto otras cosas, he visto cosas que ellos no han visto. Ellos son de pueblo, yo soy del mundo.

A veces he sentido las ganas fuertes de rajarme las venas y dejar que fluya junto a mi sangre las ilusiones que la sociedad se encargó de asesinar. Sinceramente es una frase muy negra pero hay situaciones que a veces se hacen tan injustas.

Me llamaste paranoico, y luego encima me dices que por qué lloro... ¿Es que no lo entiendes?¿Todavía no me conoces?

Me llamaste paranoico, sí, y yo sentí que yo ya no tenía remedio, hace unas horas me lo dijiste y siento que es uno de esos recuerdos que se quedan grabados, uno de esos recuerdos que se escriben en tu piel y se quedan en carne viva, doliendo como la primera vez que empezaron a doler. Yo sólo quiero mejorar, salir de este agujero, sólo quiero tener opciones, opciones fuera de este grano de polvo en medio del Atlántico, yo estoy hecho de otra madera, no quiero seguir aquí.

Otra vez mi cabeza es un revuelo del que salen disparados pensamientos negros y funestos. Sí, negros y funestos. Cuando me hieren lloro, y hoy, he llorado. Pero cuando me vieron llorando y me preguntaron que por qué lo hacía, dejé de llorar, dejé de creer en otros y entonces me dí cuenta de muchísimas cosas. Cree en ti, nadie lo va a hacer.

Estoy saliendo del pozo, de esa cueva, de ese abismo en el que caes por culpa de los escupitajos de las injurias de los demás. Sí, estoy saliendo.

Creo en mí, creo en el día que pueda reírme a carcajada limpia de estos momentos, del momento en el que te pueda abrazar sin miedo a que mañana tengamos que despedirnos, o sin el miedo de que otro te diga te quiero... Creo en el día en que el que por fin pueda ser dueño de mi destino, de que no tenga que justificar el por qué de mis acciones. Creo en el día en el que haga ver lo que valgo realmente.

Aunque no lo parezca en mí se encuentra un positivismo abrumador. A veces solo queda tener paciencia.

En fin... Poco a poco, ¿No?.