lunes, 24 de agosto de 2015

La niebla se disipa

¿Nunca os ha pasado que a medida que bajáis de la montaña y os vais deshaciendo de la niebla en una noche oscura hay algo en vuestro interior que logra descansar?

Ahora estoy así. Saliendo de la niebla.

En la salida de la niebla lo pillé huyendo por las calles, necesitaba ayuda... Pero él no sabía a quien pedírsela. Eso es lo que me dijo.

El caso es que yo también necesitaba ayuda. ¡Qué mejor que ofrecerle mi mano!

Ayudarnos mutuamente, ¿No?.

Eso sí, toda ayuda tiene un precio. 

Que sean dos cacaolats, uno con nata y otro sin nata. 

Venga va, hoy invito yo.

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