Ahora estoy así. Saliendo de la niebla.
En la salida de la niebla lo pillé huyendo por las calles, necesitaba ayuda... Pero él no sabía a quien pedírsela. Eso es lo que me dijo.
El caso es que yo también necesitaba ayuda. ¡Qué mejor que ofrecerle mi mano!
Ayudarnos mutuamente, ¿No?.
Eso sí, toda ayuda tiene un precio.
Que sean dos cacaolats, uno con nata y otro sin nata.
Venga va, hoy invito yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario